que se encoje y se estira,
es tangible y es etéreo.
Redescubro mi ser,
mi cuerpo y mis pensamientos,
dejo a la luz crecer
y a veces la detengo.
Viento vuela y las maderas,
con todo su olor primero
me acompañan en mi crisálida
soñando-me los momentos.
Tiempo para ordenar,
para curar por dentro,
para pararme a llorar,
para reír de nuevo.