Revuelve las palmeras, haciéndoles bailar
su danza sin compás.
Enreda mi melena, tuerce mis pasos,

Me devuelve a una realidad,
o a la que yo quiera que sea,
enseña lo frágil que es todo,
lo fuerte que puede llegar a ser
algo que nuestros ojos no ven.
Tierra mutante de piedras y pitas,
de sapos y buhos,
de orillas derretidas...
Furioso poniente,
caricias de levante,
dualidad elegida.
Sin poder elegir,
sin dejar de extrañarla
en todas mis tierras queridas.