
La dejaste caer,
a playas enteras...
Empiezas a pensar,
entre burbujas de recuerdos.
Soñando espigones
que sabes que nunca construirás
No hay cristal, ni madera
que sostenga la arena
de aquel viejo desierto.
Con los pies limpios de polvo
el mar me borra las huellas,
me enseña caminos nuevos.
La luna, que nunca llora,
limpiará todos mis miedos,
dando de comer al viento.