y el surrealismo baila entre mis versos.
Humo de cigarro en el espejo.
No creí poder despegarme,
y si embargo,
hace bastante
que no tiene adhesivo
esta cinta aislante.
Compasión mal entendida
en la hilera de las hormigas.
Descubro mi tranquilidad
y se consumen los cigarros,
no me queda rabia,
ni contra ese maldito borracho.
Sigue balando en la calle,
como quien no vale -solo-
ni para matarse.
Nada mas que su voz
me estorba hoy
para alcanzar mis sueños.